19.3.12

Cómo nos gusta la fregadera.

Nunca voy a entender por qué nos encanta andarnos complicando dando la contra. 
Si me porto bien, "ay qué hueva" y no me hablas. Si me porto mal, ahí andas todo lindo. Entonces me frusto porque no entiendo. 


....Lo malo es que yo aplico la misma cosa. Entre más amor, más me empalago y me alejo.  Ah, pero no me traten mal porque ahí voy de mensa hasta que me mimen de nuevo. 
Deberíamos ser siempre lindos y aprovecharnos (en todos los sentidos), en vez de andarnos haciendo sufrir con tonterías. Debería gustarme el niño que me trata bien, que es re-lindo conmigo; ese con quien todo es risas, cariñitos y demás cosas bonitas. PERO NOOOO, me gusta el que es lindo nomás cuando quiere. Me gusta el que incluso se da el lujo de decirme que no. ¿Por qué? No sé. Nunca lo voy a saber.  
Es como si sólo yo tuviera derecho a ser cursi. Porque obvio soy muy cursi. Me encanta el amor y así, pero no me gusta que me quieran demasiado. Me ahogo. A ratos está bien. Como cuando duermo, tengo una necesidad de ser abrazada. El cuchareo, básicamente, es imperativo (amo esa palabra). Pero odio que si no me gusta alguien, esa persona me esté demostrando todo el tiempo lo enamorado que está de mí. De verdad me da tic. Machín.
Creo que el punto es la chispita rica que se siente cuando andamos batallando para conseguir lo que queremos. Eso de estar en el estira y afloja, siempre aflojando más que estirando, es muy entretenido y divertido. Tal vez por eso nos encanta la fregadera.
¿O no?
Y por más que todos digan que debemos estar con quien nos baje el cielo y las estrellas, that's bullshit! Debemos estar con quien tenga el superpoder de controlar nuestro estómago. Lo rico es estar con quien me voltea las tripas cada vez que se me pone misterioso o así. Aunque tampoco hay que abusar pues; también me encanta que me mimen. Las reconciliaciones son mi parte favorita. Pero ese es otro tema.


Yo seguiré de terca con quien me guste y ya, aunque eso signifique darle la contra a todo mundo. 






M.




_____Pero tú sí te me antojas como para una historia bonita. Como de película.____

15.1.12

Es que estoy en mis días.

Advertencia: Estoy en mis días. No respondo por mi comportamiento más extraño de lo normal. Puede que esta entrada no tenga sentido y refleje mi multipolaridad temporal; esa que me llega cada mes. 


La verdad, qué joda es ser mujer. Digo, es muy bonito porque las mujeres somos lindas, podemos manipular fácilmente a los hombres y todo, pero nada se compara con la friega de estar en nuestros días. O bueno, mejor hablo por mí nada más (aunque sé que muchas comparten mi sentir. Me acompañan en mi dolor, pues).


Es que no entiendo qué necesidad tengo de estar sufriendo con la maldita menstruación. (Sí, la escribí tal cual, M-E-N-S-T-R-U-A-C-I-Ó-N, aunque luego se me asusten algunos). Dejando de lado el hecho de las molestias físicas que conlleva, estar en mis días es horrible. Si de por sí soy bien intensa, con las hormonas alborotadas por mi periodo menstrual, no sé qué hacer conmigo. Me pongo muy pero muy sentimental, me dan ataques rarísimos, de muchos tipos. Tiernos, cursis, de miedo, rabiosos y así. Me vuelvo algo así como bipolar, pues. O tripolar...o multipolar, pa' ser más exacta. 


En mis días, tengo como mil personalidades. Todas duran un ratito y ya. Las enlisto para explicarlas mejor. 


1) Mi yo cursi. 
Es la más normal en mis días. Me dan ganas de abrazar a todos, de tener novio y ser super mandilona, ver películas cursis, hacer piojito y demás. Twitter es mi más fiel testigo. Pobres de mis followers no cursis, a quienes ataco con tuits melosísimos cuando me pongo así de cursi. Uno tras otro, sin que lo pueda controlar. 
Cuando estoy en mis días, me dicen algo bonito y lloro de ternura, además de que me dan mil ganas de demostrar mi cariño a todos. 
2) Mi yo caliente. 
Ni para qué lo niego. Las hormonas hacen su efecto y pues me pongo más intensa de lo normal. Por eso evito tomar cuando estoy en mis días. Es todo lo que diré al respecto.
3) Mi yo sentimental.
Mother of God. En mis días me pongo sentimentalísima. Si veo una película, lloro por cualquier cosita. Si oigo una canción, le pongo mucha atención y me llega. Soy una jotinga andando durante esos días. Uf, qué decir de mi reacción si pasa algo triste o si me peleo con alguien o algo. Bien me puedo imaginar como en esas escenas de alguna chick flick en la que la morra llora y llora viendo películas cursis. Y así. 


Y lo más común, es que vaya de un modo a otro en cuestión de minutos. No se espanten si estoy super querendona y de pronto me pongo a llorar o algo así. Son mis hormonas. 
Pero a pesar de eso, me encanta ser mujer. Me encanta la idea de pensar que algún día podré ser madre, ya sea biológicamente o por adopción o algo, pero ser madre al fin. 
Aparte tenemos muchas ventajas sobre los hombres. 


....Sin embargo, desearía poder congelar mi matriz para usarla sólo cuando quiera tener hijos y evitar que me baje. 




Bisous.


M :*






_________Y también desearía que ya fueras mío. Pero YA, ahora mismo._____________









11.12.11

Re-alborotando la hormona.

Un consejo: cuidado con los amores de secundaria. 

La pubertad es cosa seria. Las hormonas son canijas, pues. Por eso en secundaria todos andamos de pubertos calientes, dramáticos e intensos. Si tuviste pareja en esa época de tu vida, o fuiste forever alone y te quedaste con ganas de andar noviando en ese tiempo, no te preocupes. Cada reencuentro con tus amores de la secundaria, es una oportunidad increíble para reavivar la llama del amorshh y desquitarte quitándote las ganas. 
Es que seamos sinceros: de pubertos el enamoramiento está cabrón. Nos gusta alguien y juramos amor eterno y la chingada, porque estamos tan cegados por las hormonas y la inexperiencia, que a cualquier taco le llamamos 'cena' y nos enamoramos perdidamente. Es tan fuerte el sentimiento, que perdura. Sí, a través de los años te encuentras a un amor de la secundaria y, uno no se puede andar controlando. YISUS.

Hay diferentes casos. Por ejemplo, el ex-novio, el amigo del que siempre estuviste enamorada y/o el galán del salón que siempre te gustó pero nunca pasó nada. O simplemente el morro que siempre te tiró el rollo pero era como 'de juego'.
 En cualquiera siempre pasa lo mismo después de unas cervecitas, o en su defecto, después de aguantarse mucho tiempo: nos apendejamos y las hormonas de pubertad reviven porque el chiste son las ganas acumuladas desde la secundaria hasta la universidad. Parece que no, pero son muchos años de antojo y tarde o temprano debemos liberar lo acumulado. 

Entonces hay dos opciones en caso de reencuentro: si quieren darle vuelo a la hilacha, pues adelante. Si no, de verdad aléjense. El encuentro muy muy cercano entre los dos, es casi inevitable al estar a solas aunque sea por un ratito. Captemos todos que esas miradas de 'te quiero desde secundaria', o mejor dicho 'te traigo ganas desde hace años', no son cualquier cosa ni se pueden ocultar. 
Y no tiene de malo aprovechar la situación y compensar un poquito todas esas ganas, siempre y cuando exista la confianza y el cariño necesario para que no haya problemas después. Además, imagínense lo bonito que sería poder por fin estar con esa persona a quien llevas teniéndole ganas desde hace mucho. El cachondeo es tan fuerte que hasta puede resultar en algo más y terminan de novios felices y eso. (Lo siento, aquí sale mi lado cursi y forever alone). Aunque puede pasar también que todo siga normal (que es lo ideal cuando en realidad ninguno de los dos quiere entablar relación, sino de verdad es mucho el cariño y las ganas), o que todo se vaya a la chingada porque las cosas se vuelven incómodas y así. Pero no importa, vale la pena arriesgarse. Es más probable, si son amigos de verdad y se tienen mucho cariño, que todo siga bien y que sea algo disfrutado por los dos. 
Pase lo que pase, no se arrepientan. Tal vez lo pueden considerar como un error, pero entonces sería de esos errores que vale la pena cometer porque no le hacen daño a nadie. O si lo ven como un acierto, pues mejor todavía. O ya de plano si son súper estóicos y les vale, pues también está padre. 
Cabe mencionar que no se trata de agarrarlo de hobbie. La cosa no va por ahí. Hay que respetar las relaciones actuales y estar conscientes de que los intereses cambian, pero pues de vez en cuando uno no se puede resistir.
Cada quien hace de su culo un papalote. No olvidemos eso. Y si el papalote lo empezaron a diseñar juntos desde secundaria, mientras sus hormonas de pubertos guiaban su vida, pues es justo y necesario que lo vuelen juntos ya estando creciditos. 
Lo importante es que los reencuentros con los amores de la secundaria son muy bonitos porque están llenos de cariño y hormonas que parecían oxidadas pero siguen ahí. Tiernos o intensos, siempre son muy agradables. 

Moraleja:  un amor intenso de la secundaria, durará toda la vida. Se irá transformando hasta dejar de ser amor y convertirse en ese 'no-sé-qué-que-qué-sé-yo' que provocará miradas coquetonas cada vez que se reencuentren. Y se disfruta.



Bisous :*
M.




___________Esta vez no me inspiré en ti. Ni en él.________________


13.11.11

No me callo. Exijo un México mejor.

Ando malita de mi país. Por eso hoy no escribiré cursilerías. 
Me cuesta mucho entender por qué estamos como estamos, si los mexicanos somos "gente de bien", como dirían por ahí. 
Me duele ver las injusticias ocurridas en mi México. Me duele enterarme de las innumerables balaceras a lo largo y ancho del país. Me duele tanta pobreza. Me duele tanta desigualdad. Pero sobre todo, me duele saber que en nuestro país vivimos con miedo. 

Sí. Vivimos con miedo. Qué "Vivir Mejor" ni qué mis nalgas. ¿Cómo podemos vivir mejor, sin miedo, si no se nos respeta ni la libertad de expresión? 

Vivimos en un México silenciado, en un México reprimido. Mientras en países como Egipto y Libia se gestan revoluciones en las redes sociales -especialmente en Twitter-, en nuestro país se encarcela a twitteros valientes. 
El Estado, consciente del poderío que las redes sociales le otorgan a los ciudadanos, se muestra temeroso ante las voces que se alzan en estos espacios públicos de la red. Resultado: detenciones injustas como la de Mario Flores Vargas (@mareoflores). Todavía no hay una respuesta clara al respecto, pero supuestamente elementos de la PGR detuvieron injustificadamente al joven twittero a causa de un tweet que se mofaba sobre la muerte de Mouriño y Blake Mora. Afortunadamente, el twittero ya dijo que se encuentra bien y que pronto aclarará lo sucedido. 
Pero no se trata de si está bien ya o no. Lo hecho, hecho está. No se vale tener autoridades en las cuales no podamos confiar. Y bueno, tal vez podría perdonarles un poco los problemas relacionados con el narcotráfico porque acepto que éste tiene una fuerza contra la cual resulta difícil luchar. Pero no velar por nuestra libertad de expresión, sí me parece una reverenda mamada. 
No es para nada justo reprimir a quienes se animan a alzar la voz. Debemos entender que como sociedad nos urge poder expresarnos libremente. 
Para lograr salvar a nuestro México, es necesario quitarnos el pinche velo de ignorancia. Debemos enterarnos de nuestra realidad, de los problemas que aquejan a nuestro país. "Ojos que no ven, corazón que no siente". Pueblo que no se entera, pueblo que no se queja.
Además, tenemos como pueblo una necesidad muy grande: la necesidad de poder opinar. No nos pueden silenciar; mucho menos en las redes sociales. Hay que tomar en cuenta la fuerza de un tweet o de un post en Facebook. Estas aparentemente pequeñas acciones, tienen el poder de llegar a millones de personas de manera instantánea, y a medida que van siendo compartidas y publicadas por más personas, la audiencia es cada vez mayor y con ello el impacto de lo que publiquemos aumenta considerablemente. 
Casos como el de @mareoflores nos deben servir para darnos cuenta de lo que puede llegar a hacer el Estado con tal de no perder el control; con tal de silenciar esas voces que pueden mover masas para sacar a las autoridades de su zona de confort. El comentario de este twittero no fue nada grave, pero su presunta detención podría funcionar muy bien como escarmiento para la sociedad en general. Es así como a la mayoría de la gente le da miedo hablar. 

Y es que obviamente da miedo vivir en un México como el de hoy. Eso no se puede negar. No somos insensibles como para no temer por nuestro bienestar y el de nuestros allegados ante semejante situación que vivimos hoy en territorio Mexicano. Sin embargo, es necesario sacudirnos ese miedo y animarnos a alzar la voz. Quedarnos temerosos y callados ante situaciones como ésta, únicamente empodera todavía más a las autoridades en su lucha por mantener el control sobre la opinión pública. Y eso no nos conviene si lo que pretendemos es vivir mejor. 
Recordemos que somos más quienes queremos un cambio. Somos más los buenos que los malos. Es cuestión de usar inteligentemente las herramientas otorgadas por las redes sociales y los demás medios de comunicación. Entre más grande sea la bola, más difícil resulta desbaratarla. Hagamos todos juntos una bola tan enorme que no la pueda detener nadie. 

Exigir un México más libre no es andar de peleoneros ni de grilleros. Exigir un México mejor, es nuestro derecho y también nuestra obligación.  Y no sé ustedes, pero a mí me molesta muchísimo que no se me respete una libertad tan básica como la libertad de expresión. Por eso no me callo. Y así como escribo cursilerías, también me puedo poner seria y exigir el cambio que merecemos como sociedad, como lo hago hoy.

7.11.11

Punto para los hombres velludos.

A mí me gustan los hombres varoniles. Grandotes, no flacos, con voz fuerte. Machos, pero no machistas. ¿Y cómo quieren que un hombre encaje en esa categoría si es lampiño? Alguien explíqueme por favor. 

Para mí el vello los hace más bellos. Literal. Aunque sin exagerar. Digo, tampoco se trata de estar con un pinchi oso o algo así, pero es muy padre estar con alguien con vello en pecho, piernas y brazos. El vello en pecho al grado de que salga un poco de las camisas si se las desabotonan un poco, o cuando traen camisa de cuello V y pues les sale pelito, YUMMY. El vello en los brazos también me encanta. Amo que cuando me abrace por atrás el hombre, pueda ver sus brazos gruesos y velludos. Brazos que dicen "soy hombre". Y en cuanto a las piernas, me gustan peludas porque disfruto sobarles el pelito hahahahaha sé que es muy raro de mi parte, pero así soy. 
Oh, y la barba también importa muchísimo. El bigote también. No me gustan bigotudos tipo señor norteño, pero sí que tengan esa barbita como de 3-5 días, tupidita bonita pero no larga. Ubican, yo sé. Un hombre con barbita así, que raspe poquito cuando me besa, qué rico. SupermegaYUMMY.
Me derrite eso, siempre y cuando no se vea tupidísimo así como hombre lobo pues. 
En cambio, si me pones a un hombre sin pelito, pues igual le encuentro otros encantos pero pierde muchos puntos por la falta de vellito. En ese caso, desabotonarle la camisa no es prioridad. 

Y si eres hombre y me estás leyendo, pon atención a este parrafito: en el asuntito también debe tener vello. Bastantito. Recortadito y así, pero con pelo por favor. A mí y a muchísimas mujeres nos asusta imaginar un hombre sin pelo en su pilín (sí, ya sé que es raro que diga "pilín", pero amo esa palabra). Está perfecto que se lo recorten un poco para que tampoco parezca jungla el asunto, mas no es nada placentero que tenga menos pelo que una mujer. 

Creo que mi trauma se debe a que en teoría los hombres tienen más vello que las mujeres, y tengo esa idea muy metida en la cabeza. Por eso las mujeres sufrimos quitándonos el vello, para diferenciarnos y seguir con esta idea de que los hombres son más velludos que nosotras. Y sí, es verdad que nos vemos más bonitas sin pelitos, pero qué chinga nos metieron cuando se les ocurrió decir eso. Porque obviamente las mujeres también nacemos con vello, desde siempre. No sé a quién chingados se le ocurrió que las mujeres no debemos tener pelo, pero le funcionó la idea, y hasta yo la adopto con todo gusto. Con hueva, pero con gusto. Es como una de esas cosas que me hacen darme cuenta de lo poco feminista que puedo llegar a ser. Pero equis, nos vemos más bonitas así. 

De igual manera, creo que los hombres no deben tener el cabello largo porque dejan de transmitirme virilidad. El cabello largo me parece algo digno de la coquetería femenina, que no nos pueden arrancar los hombres. En cuanto a la voz fuerte, pues qué puedo decir. Me fascina que tengan una voz gruesa, que cuando hablen su voz sea como de macho. Amo que sean de esos que se antojan como para ponerlos de narradores en películas o de locutores de radio. Qué cosaaas.

A mí pónganme hombres machos, machistas qué. Caballerosos y conscientes del poder de la mujer, pero físicamente varoniles, velludos con voz fuerte. Por más hombre que parezca, deja de ser hombre ante mis ojos cuando empieza con actitudes machistas.

Y no. No discrimino a los hombres sin vello. De hecho, no están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero he tenido algo que ver con algunos casi lampiños (aclaración: han sido pocos hombres, pero puedo generalizar). Pero pues no es la misma. Siempre hubo algo que les faltaba a la hora de la hora, aunque igual los quise mucho y me gustaban un montón pues. Curiosamente, los que me han gustado y han sido velludos, han tenido un mejor efecto a la hora de alborotarme la hormona. No en el terreno propiamente sentimental, sino físico. Aparte, las prioridades cambian. Ahora me gustan solamente velludos, la verdad. Me transmiten más testosterona. O algo. 


Bisous.
M :*



______"Esa barba que raspaba como lija y tu sonrisa retorcida son lo mejor que hay en mi vida"____




25.9.11

Malditas sean las comedias románticas.

Creo que desde hoy veré puras películas de zombies o de violencia o algo así. Cualquier cosa que no sea de amor. Ya ni chingan. 
Veo y veo películas cursis y solamente se me antoja vivir las historias que aparecen en la pantalla. Sí: mi lado cursi va a explotar.  Y lo peor del caso es que descubrí la raíz de mi problema de ser emo y de lo más melosa: estoy enamorada del amor. 
Es una mamada, ya sé; pero es la verdad. Hay en mí una necesidad enorme (más grande que yo, a veces) de dar amor. Y recibir amor, mucho amor. Pero más que recibirlo, darlo.  Una persona normal encuentra placer recibiendo cariño, sin comprometer mucho sus propios sentimientos. Yo no. 
Soy tan contreras, que para mí el chiste del jueguito del amor está en dar y dar y dar todo el amor posible. Para mí, el chiste es encontrar alguien a quien le pueda dar mis besos y mis abrazos; alguien a quien pueda dármele completita, y ese "alguien" debe estar dispuestísimo a recibir todo lo mío. Digo, obviamente me importa también recibir y no únicamente dar y dar sin ganar nada a cambio. No puedo negar ni ocultar mi fascinación por los apapachos, los besos, el cuchareo y demás. Raro e inhumano quien niegue esos placeres. 
Mas no es lo primordial en mi caso. Pesa más en mi balanza el tener a alguien en quien depositar todo mi cariño. Por eso soy así de cursi con mis amigos y mis amigas, yo creo. Y cuando estoy como ahorita, así sin pareja, me siento rarísima. Me falta ese complemento, ese alguien a quien pueda besar cada vez que se me antoje. 
Y como dice un amigo, no soy forever alone como siempre digo. Podría fácilmente tener a alguien, pero no. No me gusta estar con alguien sólo por estarlo. Quiero algo bonito ya. Quiero vivir una historia como de comedia romántica. Algo dentro de mí me pide enamorarme. Siento una necesidad de aferrarme a un sentimiento hacia alguien más, que justifique mi cursilería o algo así; de querer un montón a un niño. Ni me importa tanto el físico ni nada de eso, me importa que llegue a mí alguien dispuesto a ser todo lindo y dejar que yo sea toda cursi y mandilona. Tengo muchas ganas de ser muy mandilona. Por eso digo que estoy enamorada del amor. Y eso no está tan padre.
Veredicto final: Malditas sean las comedias románticas. Me hacen querer proyectarme en sus historias y verme en sus protagonistas. Si la pareja principal se abraza, entonces me acuerdo de cuando me abrazaba _______ así, y valió madre. Y así sucesivamente. Entonces me acuerdo de que ya no estoy con ______. Resultado: entradas sumamente cursis, como ésta. 

Lo peor de ver las malditas comedias románticas es la ilusión con la cual me dejan, esperando tener un final tan feliz como el de sus historias. Malditas sean.

Como diría Niurka "esa es mi veldá". 


__________(Nótese que escribí este final anhelando de verdad un amor tan bonito como el de Jacob y Hannah en Crazy, Stupid, Love. O algo así, todo lindo).____________





Bisous :*
M.


5.9.11

No me engañas. Leo tu mirada.

A veces esto de las palabras es medio engañoso. Hablar con la boca o con los dedos (sin malpensar, me refiero a escribir pues) nos permite mentir, y si fingimos muy bien, nadie lo nota. Por eso me gusta más hablar con la mirada.
¿Y qué crees? También me gusta cuando me hablan con los ojos, porque así los leo más fácil y no me engañan. 
No importa qué tipo de miraditas me echen o nos echemos. Siempre me encantan porque dicen mucho más que chorrocientasmil palabras. Pero pa' que me entiendan mejor, las voy a ir describiendo. 


-Miraditas picaronas
¡Ah qué bonito es eso de las miraditas picaronas! Son de las que más me gustan, la verdad. Cuando estoy en un lugar y veo a ese alguien que tanto me encanta, o a alguien que comienza a encantarme, las miradas del momento lo dicen todo. Si yo doy la miradita, obvio el fulano entiende. Y si él es el que la da, entonces yo capto el mensaje y con mi mirada le digo si me interesa o no.  Pero suponiendo que ambas miradillas sean afirmativas, pues qué bonita cosa. Ni falta hacen las palabras para saber cuando uno es bien correspondido. 
Como puse en un tweet hace ratito: qué ricas son las miraditas que dicen "me encantas". Hasta se siente como que dan cosquillitas o algo así. 


-Miraditas tiernas
Típico. Nos vamos conociendo y somos medio penosos (sí, yo también soy penosa a veces). Digo, no siempre todos nos animamos a la primera, sino empleamos las miraditas tiernas que dicen "me gustas pero quiero que tú empieces porque me chiveo". Se capta el mensaje, en serio. Y a partir de ahí, pues uno ya reacciona. 
O estas miraditas también aplican cuando la persona es como amor platónico o algo así, cuando sabes que nomás no, que por más encanto en el ambiente, ni uno ni otro va a dar el primer paso jamás. Por ejemplo, las miraditas tiernas que se le echan al profe que te gusta, o al novio de la amiga de tu amiga (prohibido el morro pues), o a tu ex en un momento de vulnerabilidad porque todavía lo quieres pero sabes que valiste madre.


-Miraditas mamonas
Estas me fascinan. Mandar a la chingada a alguien tan sólo con la mirada, es todo un arte. Aquí sí pongo mi propia experiencia. Me caga de sobremanera cuando estoy en un bar o en un antro o algo por el estilo, y alguien llega a quererme conocer sin que yo le haya dado algún indicio de interés. Si fuera hombre, sentiría que me repatean los huevos cada vez que pasa eso. 
Lo peor es cuando llegan, me preguntan cómo me llamo, les doy la espalda y siguen ahí. Me vuelven a preguntar y los veo feo, lanzándoles la miradita mamona que tanto me fascina...y muchos imbéciles ni así captan, hasta que de plano mis ojos dicen "muérete, perro" y entonces ya se rinden por fin. Qué dulce sensación. 
Esta mirada mamona también aplica cuando alguien me da la contra y se enterca en quererme ganar, o cuando dice algo que sabe que me molesta muchísimo. Es tan divertido ver cómo se irritan por mi mirada.
Lo mejor es que ni necesito decir groserías ni nada pa' ser grosera cuando con los ojos puedo serlo.


-Miraditas de cómplices
Es hermoso cuando estoy con mis amigas o amigos y podemos comunicarnos con tan sólo vernos. Chistes locales que se entienden con los ojos. Son lo mejor. Por ejemplo, amo cuando me burlo de alguien con mi roomie y luego vemos a ese alguien y sólo con echarnos una miradilla entendemos que nos estamos burlando. Es muy bonita esa sensación de complicidad muda y tácita entre amigos y amigas. 


-Miraditas enamoradas
Es mi preferida. La mirada que inevitablemente pongo cuanto te veo o cuando veo que me ves. Cuando lloras diciéndome cuánto me quieres y mis ojos no pueden hacer otra cosa que no sea corresponderte. O cuando me abrazas para luego verme y dejarme leer tu mirada para descubrir que sigues aquí porque te pesa tanto como a mí el no estar juntos. Miradas que tienen un "siempre" implícito. Es que te veo y tus ojos me lo dicen. Y entonces me dan ganas de besarte y nunca soltarte, pero hago caso a tus palabras y te dejo ir. Malamente, lo sé. Pero si hiciera caso a tus ojos, si de verdad actuara conforme a lo que tu mirada me pide, estaríamos más juntos que nada. 




Lo bonito es cuando entiendes lo que no digo, tan sólo con verme a los ojos. 




Bisous, 
M:*




____"Cada vez que te veo, que estamos así, me replanteo si quiero estar contigo"_____